¡Hola! Aquí estoy de nuevo.
Hace un par de semanas te platiqué que habíamos encontrado una forma de sancochar las piezas desde casa usando un tambo y aserrín. Hoy quiero platicarte algo nuevo que descubrimos.
Las piezas sancochadas en el tambo salieron bien pero nos dimos cuenta que la temperatura a la que llegó el tambo no fue suficiente.
Nos pusimos a investigar maneras alternas de cocer la cerámica sin necesidad del horno eléctrico o de gas y encontramos que en la antigüedad usaban hornos de leña para quemar las piezas. Entonces nos dimos a la tarea de construir uno.
Como estamos próximos a mudarnos de espacio, hacer un horno fijo no era la mejor opción por lo que decidimos hacer un híbrido de horno móvil.
Lo único que se necesitó para hacerlo fue una cubeta de metal, 90 ladrillos y algunos tramos de varilla.
Lo armamos, hicimos un par de piezas con nuestro nuevo barro para hacer unas pruebas y lo prendimos.
Estuvo trabajando 3 horas que fue el tiempo que alcanzó con la cantidad de madera que teníamos. Para la próxima juntaremos más madera para mantenerlo prendido por más tiempo.
Notamos mucho el cambio de temperatura del tambo a este nuevo horno. No tenemos pirómetro pero por el color de la arcilla cocida, calculamos que la temperatura que alcanzó fue mas menos de 800 grados.
Al salir las piezas notamos que estaban agrietadas, esto se debió a que la curva de calor fue muy rápida y estuvieron expuestas al fuego directo. Vamos a seguir haciendo pruebas, dejándolas más tiempo dentro y veremos la manera de controlar la curva de calor para que sea más lenta y así evitar que las piezas se agrieten.
Ya te iré platicando como salen las siguientes pruebas.
Danae.